martes 28 de febrero de 2012

EFIMERÍAS 7

Regaré con ahorro los ríos del mundo para que nunca estén secos.
  

sábado 18 de febrero de 2012

EFIMERÍAS 6

Ella prefería las palabras largas y los besos cortos; por eso, él procuraba decirle lo que sentía mientras se besaban.
  

lunes 13 de febrero de 2012

EFIMERÍAS 5

A cántaros en el interior y con sonrisa forzada camina hacia la mascarada que le impone la sociedad.
  

miércoles 1 de febrero de 2012

EFIMERÍAS 4

Llueve en mi interior: algo crecerá.



RECOMENDACIÓN:


  

miércoles 28 de diciembre de 2011

EFIMERÍAS 3

Quise amarte por siempre pero al recuerdo de tu olvido no le gustó la idea.
  

miércoles 30 de noviembre de 2011

EFIMERÍAS 2

El espejo roto y vio en cada pedazo recuerdos, su reflejo no era ella sino los trozos vividos. Todos los días nuestro espejo se rompe.



R E C O M E N D A C I O N E S








  

lunes 26 de septiembre de 2011

EFIMERÍAS

Se me extravió tu belleza porque olvidé mirar por la ventana, la de siempre y a la hora acostumbrada en que me asomo para beber el hechizo erótico que me ofrece tu sonrisa: la que no me regalas.



R E C O M E N D A C I O N E S
  

jueves 7 de julio de 2011

MEJOR SI FUERA ALGO RANDOM 6

Él se levanta y se limpia el culo varias veces con tiras de papel perfumado. Observa su creación, le encuentra forma de cisne, ríe y baja la palanca. -Como la pinche vida: te esfuerzas, creas algo que por más mierda que sea tiene algún sentido para ti y lo ves hermoso; después, por destino, por una fuerza extraña o por unas putas nalgas se va al carajo- piensa mientras lava con enjundia sus manos.


Ella lleva doce minutos esperándolo afuera del baño. Ha rechazado doce miradas encueradoras pero ha aceptado una: él (el otro), con su metro ochenta y siete de estatura, cabello corto y bien peinado, barba de tres días, olor a roble con cítricos, anchos hombros, pectorales trabajados, brazos abrazadores y pene cuasi aceptable se va acercando lentamente hacia ella. Ella con su metro sesenta y ocho de estatura, senos redondos un poco grandes para su estatura pero llamativos, piernas ligeramente marcadas y sin mucho para ofrecer bajo la espalda ve como acerca peligrosamente hacia ella mientras desea que él (el original) se quede atorado en el baño.


Él (el otro) se detiene a escasos ocho metros de ella. Le envía media sonrisa.
Ella lo mira de lado, se acomoda el cabello y baja la cabeza.
Él (el original) está pujando.


-¡Babosa! le hubiera sonreído, pero ¿Qué tal que me cacha si sale del baño?- se regaña mentalmente mientras al tiempo que lo(s) buscaba de reojo.
Él (el otro), experto galán de centro comercial y, a veces, de balneario, echó mano de la técnica de ligue número 13 de su manual personal: "la indiferencia que provoque desesperación o arrepentimiento." Le da la espalda a ella y actúa con naturalidad. -Va a caer- dice con pecaminosa confianza.
Él (el original) se encuentra a tres pedos de parir un cisne.


Él (el original) hace changuitos, cruza las piernas, jala el resorte de sus boxers, se rasca las rodillas: caga agusto.
Ella practica sonrisas mentales sin perder de vista a él (el otro) con la esperanza de poder corregir su error, el error que él planeó, el error que le orilló a cometer, el error que corregirían entre las sábanas cerca de la carretera.
-¿Y si voy y choco con él "sin querer"?, no, muy trillado, ¡Ya sé! camino frente a él sensualmente, sí, no, no, traigo tacones y camino como robot vaquero con ellos...- se sugiere entre susurros y pensamientos.


Ella sabe que le queda poco tiempo, camina hacia él con la ego-nube cubriéndole la razón.
Él (el otro) voltea y nota la decisión de quien se acerca; detrás de ella roba su atención un vestido rojo, di-vi-no y muy ajustado. -¡Nálgame Dios!- piensa y sonríe para sus adentros.
Caminan en la misma dirección, el encuentro de frente es inevitable.


Ella transpira la culpa del futuro engaño que valdrá la pena según los resultados de su buen ojo.
Él (el otro) observa los tacones rojos que hacen juego con el vestido y admira las piernas del vestido, la suavidad le entra por los ojos. Pasa rozando a ella, le concede una mirada de rechazo amigable, la mirada número 17 de su manual personal: "Mirada de me gustaste hasta que vi a otra mejor, regreso luego."
Él (el original) se termina de perfumar con el papel el trasero.


Él (el otro) platica con la mujer del vestido rojo, la plática fluye, parece que son amigos de tiempo atrás.
Ella está de pie, lejos del baño de donde saldrá su novio, relativamente cerca de su pasado casi sexo casual.
Él (el original) se arregla el peinado y revisa la hora. Ha pasado más tiempo del que creyó haber vivido sobre el retrete.


FINAL 1

Él (el original) sale del baño, no reconoce a su novia entre las mujeres que esperan a sus respectivos. Revisa su celular: nada. Voltea a su derecha y se prende de la hipnotizante firmeza de unos senos que se lucen en rojo. -¿Que chi-chocas no te quitan la licencia?- murmura en un suspiro.
Ella ve a su novio absorto en aquella voluptuosidad comunista, diabólica, carmín... y los maldice a lo lejos. Da pasos grandes, mueve los brazos bruscamente y le derriba un elefante de peluche a una pequeña niña, le regala una burla que le sabe a pequeña victoria, la niña llora y ella avanza.


-Amor, te estaba buscando ¿Dónde te metiste?- dice con falsa sonrisa e intenta disimular el vestido que se le dibuja en las mejillas
-Ya no quiero entrar al cine-
-¿Por qué? Se me antojó ver la de El Cisne Negro- Sonsonetea
-¡Quiero comprar ropa!- ordena amorosamente



(LUEGO SUBO OTROS FINALES PARA ESTA ENTRADA)



R E C O M E N D A C I O N E S





  

martes 10 de mayo de 2011

MEJOR SI FUERA ALGO RANDOM 5



-Me gustas- dijo él con el corazón latiendo a través del teclado. 
No recibió ninguna respuesta. Los ojos se le quedaron inmóviles frente al monitor, se detuvo el tiempo y se perdió en el ensimismamiento que le patrocinó el miedo al rechazo.
Ella se hubo alejado de la computadora dos minutos antes de que él tecleara "enter".


Él daba vueltas dentro de su habitación con el corazón latiendo arrepentimiento. -¡Estúpido!, ¡Idiota!, ¡Pendejo!- se decía cariñosamente.
Tomó el celular para llamarla. Marcó y borró el número más de ocho veces pero menos de doce, de acuerdo con un cálculo que le traería suerte, antes de presionar el botón "send". 
-Número ocupado- lanzó al aire, a su aire denso, atiborrado de: pensamientos, sudor, insultos y angustia.
Él dejó caer su celular mientras se llevaba las manos a la cara. El celular perdió la tapa trasera y la batería encontró refugio bajo la cama.


Ella, celular en mano y pegado a la oreja, escuchaba las propuestas para salir que le hacía su amiga. Ella no tenía ganas de salir, al menos no con sus amigas. Deseaba salir con él. Pensó en él y sintió ganas de abrazarlo aunque nunca lo hubiera hecho. Comenzó a imaginar dónde, cómo y cuándo se darían su primer beso. El inquietante cosquilleo que provocan el gusto, los deseos y la necesidad se dejo sentir con intensidad. La amiga ya no era escuchada.


Él sacó de las mangas de su playera -o al menos así lo quiso entender- el truco más viejo pero funcional:
-Perdón, eso que escribí no era para ti, me confundí de conversación- entonaba con el tecleo de fondo
Él respiró tranquilidad efímera. Bebió un poco de refresco caliente y casi sin gas, y le supo a victoria. Sonrío ligeramente; de nuevo, no obtuvo respuesta.


Ella se disculpó con su amiga y le explicó que no tenía ganas de salir porque quería platicar toda la noche con él.Se emocionaron las dos. 
- Estoy segura que le gustas- dijo la amiga inflando de más (y con razón) la burbuja
-Lo dudo, siempre está platicando con la zorra de Liliana- refutó desinflando (sólo un poco) la ilusión burbujeante 
Ella corrió hacia la computadora. Vio, con gusto, dos mensajes recibidos. "Me gustas"-leyó- y se puso roja, se enfrió, se tapó la cara con las manos y dejo escapar un grito. Respiró hondo y volvió a leer, estaba claro, le gustaba ella y nadie más. Con el pulso enamorado abrió el segundo mensaje. Las lagrimas le nublaron los ojos y no pudo terminar de leerlo. 
Tomó su celular. Con firmeza tecleó los números y esperó
-¿Bueno?-
-La burbuja reventó, a qué hora nos vemos, siempre si voy a salir- espetó
-¡¿Burbu...qué?! Bueno a las 9 pasamos por ti- 

Él apagó la computadora y se fue a dormir. 
Ella fue al antro. Con el alcohol de consejero cogió su celular e intentó llamarle para decirle que a ella le gusta él y nadie más, una grabación le informó que ese celular se encontraba apagado o fuera del área de servicio...



R E C O M E N D A C I O N E S







  

sábado 7 de mayo de 2011

MEJOR SI FUERA ALGO RANDOM 4



Él camina pero sus pasos parece que  le son ajenos al suelo.
Ella observa como se aleja. Tiene miedo. Se aferra a la almohada.
Él continua su camino hacia la habitación de los niños. 
Ella intenta levantarse de la cama. La obscuridad le oprime el pecho y la hunde en el colchón.

Ella escucha el murmuro que produce la culpa. De lejos, le oye llorar.
Él se despide de los niños. Los besa y se humedecen sus frentes. 
Ella se da cuenta de que él va a regresar. Se da la vuelta y finge el sueño.
Él sabe que no está dormida. Se acerca. Le quita los cabellos que le cubren la oreja. Duda. Finalmente, desliza un perdón susurrante. 

Una lagrima cae sobre su rostro y ella se levanta de golpe. Voltea y no lo encuentra, se descubre tocada por unos ligeros rayos de sol. Son las ocho de la mañana. Suena el teléfono: número equivocado.
Corre hacia el cuarto de los niños y los encuentra dormidos. -Parecen unos angelitos- piensa en un momento de tranquilidad hipnótica.

Ella recorre la casa. No lo encuentra.
Suena el teléfono y regresa a la cama para contestar:
-¿Diga?-
-¿Cómo estás?- pregunta una voz familiar pero irreconocible
-¿Quién habla?- responde un poco inquieta
-¿ Dormiste bien?, ¿Cómo están los niños?- 
- Bien, siguen dormidos... ¡¿Quién eres?!-  replica con ganas de terminar la llamada por la mala
-Soy tu mami, hija, veo que no estás bien. En media hora llego a la casa, intenta descansar- le dice con el alma atascada en la garganta

Ella mira de reojo la percha y avista un vestido negro perfectamente planchado. Se cubre la cara con las manos al tiempo que niega con la cabeza. Se descubre el rostro y el espejo le revela el reflejo de una urna.
Ella recuerda. Llora. Ahoga sus gritos dentro del estómago para no despertar a los niños.

Maldice a Dios. Reniega de la vida, la detesta. Se levanta de la cama con la mirada perdida. Piensa en sus hijos. 
Ella baja a la cocina y toma un cuchillo: el más grande, el más filoso. Busca unas manzanas y comienza a cortarlas para hornear un (¿pay o pie?). 
-Era su favorito- repite. Se seca las lágrimas. Suspira. Le sonríe.

Él sonríe: nunca le gustó el (¿pay o pie?), su postre favorito son los brownies.


R E C O M E N D A C  I O N E S


SI NO ESTÁS DE BUENAS NO VEAS ESTE VÍDEO